Del mismo modo que el aletiometro inventado por Phillip Pullman, existen otros objetos capaces de guiarnos en nuestra propia vida, de leernos el presente. Puede que cada ser humano tenga al menos una de estas brujulas, y cabe la posibilidad de que algunos ignoren que muy cerca de ellos, en su propia mesilla de noche o encima de la television, aquel objeto ridiculo que compraron sin saber por que en un mercadillo y del que sin embargo no han conseguido deshacerse, apunta exactamente en la direccion de sus deseos.
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